Empezamos por lo más concreto que hay: dónde estás hoy y adónde querés llegar. Con eso armamos un plan de trabajo. Después la vida trae lo suyo —siempre—, pero el punto de partida y el destino quedan escritos.
Y enseguida aparece lo que de verdad define el recorrido: tus creencias. No las que decís tener: las que están operando. Esas las vas a identificar vos, porque esa parte no la puede hacer nadie por otro. Ahí se ve cuáles te habilitan y cuáles te están frenando justo para donde querés ir.
El resto del proceso es construir las nuevas. Con acciones chicas y sostenidas, no con buenas intenciones. Primero alineás adentro; recién después salís a expandirte.
Cómo funciona
Una sesión cada diez días. Sostiene un ritmo más cerrado: hay menos tiempo entre encuentro y encuentro, y el proceso avanza con más continuidad.
Una sesión cada quince días. Se llama así porque está pensado para quien ya viene acompañado en otro espacio: terapia, por ejemplo. En ese caso yo no vengo a reemplazar nada. Llego a profundizar en otros puntos y a trabajar sobre otros ejes, y el ritmo más espaciado existe justamente para eso.
«No vengo a que te sientas mejor. Vengo a que te encuentres.»
Fernanda Pandolfino
Cada encuentro es a solas, sin apuro y sin libreto. Lo que aparece ese día es el material de ese día.
Qué sucede durante los tres meses
El método atraviesa el acompañamiento de principio a fin. No es lineal: es común volver sobre capas anteriores o atravesar varias a la vez.
Qué se trabaja
Para quién puede ser
Quizá no sea para vos si
Cómo comenzar
Por la Sesión de Apertura. Es gratuita e individual, y no es una charla de ventas: es el primer paso real del proceso. Ahí entendemos dónde estás, hacia dónde querés ir y qué sentís que te frena. Desde ahí se diseña el camino.
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